El gas renovable ha entrado en una nueva era y ya no se considera simplemente una fuente de energía con bajas o nulas emisiones de carbono. Es hora de reconocer todas sus ventajas: una fuente regulable de moléculas locales que utiliza materias primas de origen local. Constituye una solución tanto para la gestión de residuos como una fuente fiable de fertilizantes orgánicos para respaldar la producción alimentaria nacional. En el contexto de las tensiones geopolíticas que afectan al flujo de gas y fertilizantes procedentes de Oriente Medio, ahora también es una fuente de independencia energética y de energía con bajas emisiones de carbono para apoyar el crecimiento de una nueva industria europea basada en tecnologías limpias, modernas, sostenibles y propias, como las promovidas por la NZIA (Ley de Industria con Cero Emisiones Netas) en el marco del Pacto Verde.
Andrés G. Lastra | Director de Desarrollo de Proyectos de Cycle0
Una oportunidad importante y una legislación favorable
La Asociación Europea del Biometano estima que España tiene un importante potencial para la producción de biometano, con la mayor inversión privada en comparación con otros países europeos: se prevé que en el país se inviertan 4.800 millones de euros, según su análisis para 2025.
España cuenta actualmente con 25 plantas de biometano en funcionamiento, de las cuales el 20 % son propiedad de Cycle0 y están gestionadas por esta empresa. Comparado con nuestros vecinos Francia y Alemania, que cuentan con más de 700 y más de 250 plantas de biometano respectivamente; España se encuentra muy rezagada, pero la situación actual es un avance significativo respecto a la única planta que estaba operativa en 2021.
Se espera que el real decreto recientemente propuesto para introducir una cuota mínima obligatoria de biometano en el consumo de gas impulse la demanda de las industrias y, por lo tanto, una mayor inversión en la producción de biometano en España. Para 2035, el proyecto de decreto propone que el 6 % de todo el gas natural consumido sea biometano, pero excluyendo de este requisito a los sectores de la generación de electricidad y el transporte. Se estima que esta cuota de biometano equivale a la mitad del volumen del objetivo nacional de producir 20 TWh anuales de biometano para 2030.
No se trata solo de moléculas: está en juego la seguridad energética
El biometano aporta beneficios que van más allá de la producción de energía renovable a nivel local, entre ellos una solución al problema de la gestión de residuos y la producción de fertilizantes orgánicos de origen local y ricos en nutrientes. Ambos aspectos son fundamentales para una producción alimentaria sostenible.
La seguridad energética es igualmente importante y está cobrando aún más relevancia a medida que las tensiones geopolíticas afectan al suministro mundial de gas. Para dejar de depender de los combustibles fósiles importados se necesita una energía fiable y de origen local, y el biometano encaja perfectamente en ese perfil.
Cuando la energía renovable se reconoce como una herramienta económica estratégica, debe confiarse a actores que tengan en cuenta los intereses comunitarios, con inversión y compromiso para ofrecer una capacidad de producción fiable. No es un escenario que admita «construir y transferir», requiere interés y visión a largo plazo. Cycle0 contribuye en este camino, con proyectos para desarrollar y construir, para poseer y operar hasta 30 plantas en España mediante una inversión de más de 200 millones de euros.
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