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BIOVERA: infraestructuras verdes frente al cambio climático
Las infraestructuras verdes son espacios naturales o seminaturales que fomentan la biodiversidad y mejoran la resiliencia ante el cambio climático. El proyecto BIOVERA nace con el objetivo de poner en valor estos espacios y promover una mayor implementación en el Arco Mediterráneo. Entrevistamos a Helena Torres Álvaro, coordinadora del proyecto e investigadora en Cetaqua-Centro Tecnológico del Agua, para conocerlo mejor.
Las infraestructuras verdes son espacios naturales o seminaturales diseñados para proporcionar beneficios ambientales, sociales y económicos. Existen distintos tipos: las infraestructuras verdes urbanas, como parques o fachadas vegetales; las orientadas a la gestión del agua, como sistemas urbanos de drenaje sostenible, humedales artificiales o zonas de infiltración y retención; o las de conservación, como corredores ecológicos o áreas protegidas. Además, muchas de ellas son híbridas y combinan varios de estos elementos.
Estas soluciones pueden aportar múltiples beneficios de forma simultánea. Entre ellos, destacan el fomento de la biodiversidad mediante la creación de hábitats para flora y fauna; la adaptación al cambio climático, por ejemplo, reduciendo el riesgo de inundaciones, favoreciendo la recarga de acuíferos, o mitigando el efecto isla de calor; y la provisión de espacios para el ocio, el deporte o la educación ambiental.
BIOVERA, liderado por Cetaqua-Centro Tecnológico del Agua en colaboración con el Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA), nace en 2025 en un contexto de creciente preocupación por los efectos del cambio climático —como las sequías prolongadas o las lluvias torrenciales— y la pérdida de biodiversidad, aspectos especialmente relevantes en el Arco Mediterráneo.
A pesar de su potencial para contribuir a hacer frente a estos retos, la implementación de infraestructuras verdes aún enfrenta desafíos importantes, como la falta de metodologías robustas y estandarizadas para su evaluación, así como la escasez de datos precisos sobre sus beneficios. En este contexto, BIOVERA surge con el objetivo de ampliar el conocimiento y generar evidencias sobre los beneficios que aportan estas soluciones, facilitando su integración sistemática en la planificación urbana y promoviendo su implementación en el Arco Mediterráneo.
El proyecto, que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, realizará una valoración integrada de tres infraestructuras verdes para identificar, cuantificar y monetizar los servicios ecosistémicos que proporcionan, es decir, sus beneficios ambientales, económicos y sociales. Además, analizará cómo distintos escenarios de cambio climático pueden afectar a su capacidad de generar estos servicios. A partir de estos resultados, se elaborarán recomendaciones sobre nuevas localizaciones y medidas de adaptación para su implementación futura, teniendo en cuenta el contexto territorial, los costes y la maximización de los servicios ecosistémicos.
El proyecto BIOVERA analiza tres casos representativos de infraestructuras verdes ya en funcionamiento en la cuenca mediterránea española:
i) La Marjal (Alicante), un parque inundable que actúa como vaso de retención en episodios de lluvias intensas, reduciendo el riesgo de inundación en zonas urbanas y con capacidad para almacenar hasta 45.000 m³ de agua. Además, funciona como espacio de ocio y contribuye a la conservación de los hábitats propios de los humedales valencianos, los marjales.
ii) El Clot de Galvany (Elche), un paraje natural municipal que integra humedales naturales y artificiales, estos últimos gestionados con agua regenerada. Este espacio alberga una elevada biodiversidad, incluyendo especies protegidas, y ofrece actividades de educación ambiental y uso recreativo.
iii) Balsas de recarga de acuíferos (Sant Vicenç dels Horts, área metropolitana de Barcelona), que permiten infiltrar agua regenerada en el subsuelo para reforzar los acuíferos y mejorar la resiliencia hídrica. Estas infraestructuras también generan espacios favorables para la biodiversidad.
Estos tres casos son complementarios, ya que, aunque comparten ciertas funciones como el fomento de la biodiversidad, la regulación del ciclo hidrológico o la provisión de oportunidades para la recreación o la educación ambiental, tienen características distintas. Esto permite desarrollar una metodología de evaluación más robusta y de mayor alcance, aplicable a distintos tipos de infraestructuras verdes.
BIOVERA emplea diversas fuentes de información para evaluar los servicios ecosistémicos. Para valorar aspectos biofísicos como el volumen de agua infiltrada o la regulación de la temperatura, se utilizarán registros históricos de los gestores de las infraestructuras (por ejemplo, datos obtenidos a partir de sensores o muestreos), así como datos obtenidos mediante teledetección para parámetros. En el caso de la biodiversidad, se recurrirá a información proporcionada por usuarios de plataformas de ciencia ciudadana y a muestreos in situ. También se valorará el impacto cultural y educativo de estos espacios mediante el análisis del número de visitantes, de las actividades llevadas a cabo y de las opiniones de las personas usuarias.
Por último, para la valoración económica, se aplicarán distintas metodologías que permitan traducir los indicadores biofísicos en términos monetarios. Esto facilita su comparación e integración en la toma de decisiones.
Cuantificar los servicios ecosistémicos es importante porque aquello que no se mide difícilmente se incorpora en la toma de decisiones políticas, empresariales y territoriales. Muchas de las ventajas de las infraestructuras verdes —como el bienestar social o la conservación de la biodiversidad— no tienen un valor de mercado directo y, por tanto, suelen quedar fuera de la toma de decisiones.
Cuantificar los servicios ecosistémicos permite evidenciar, con datos, los beneficios ambientales, sociales y económicos que aportan estas soluciones, facilitando su consideración e integración en las políticas públicas y en la planificación territorial.
Sí, la divulgación y la participación ciudadana son elementos clave del proyecto. BIOVERA impulsará acciones para acercar estos conceptos a la sociedad, mediante seminarios en línea, talleres, participación en ferias y congresos, materiales divulgativos y contenidos en redes sociales.
Además, se implicará a distintos actores clave siguiendo una estrategia participativa, reconociendo que la diversidad de actores, como las administraciones públicas, la comunidad científica, el sector privado y la sociedad civil, genera un conocimiento práctico más rico y situado para comprender, valorar y mejorar estos espacios. Este marco se operativiza a través de Comunidades de Práctica (CoP) a escala local (Alicante, Elche y Barcelona) y suprarregional mediterránea, donde la interacción entre perfiles heterogéneos permitirá capturar, compartir e impulsar el conocimiento sobre los servicios ecosistémicos, garantizando resultados más escalables y replicables
Además de la divulgación, es fundamental integrar las infraestructuras verdes en la planificación urbana y en las políticas públicas, incorporando criterios ambientales y sociales en el diseño de las ciudades. En este sentido, aparte de ofrecer herramientas para que las administraciones puedan implementar, gestionar y adaptar estas soluciones basándose en evidencias, tal y como hace BIOVERA, para impulsar las infraestructuras verdes es importante ofrecer herramientas que optimicen la operativa diaria de estos espacios. IRIS, un proyecto de Colaboración Público-Privada liderado por Veolia, está trabajando en monitorear y digitalizar la operativa de estos espacios para mejorar su eficiencia y facilitar una gestión más informada.
También es clave fomentar la educación ambiental desde edades tempranas y promover la participación ciudadana en el diseño y gestión de estos espacios, para asegurar que respondan a las necesidades reales de la población.
Por último, dar visibilidad a casos de éxito —como los analizados en BIOVERA— resulta esencial para demostrar que estas soluciones ya funcionan y pueden replicarse en otros territorios.
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