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Jose Luis Vidal Montero, responsable de Movilidad de Redexis
Inmersos como estamos actualmente a nivel mundial en el conflicto bélico de Irán, que una vez más amenaza el suministro energético mundial, cabe preguntarnos ¿si queremos continuar siendo sociedades fósil dependientes o aceleramos al máximo una transición energética que no debería tener marcha atrás?, parece una pregunta sencilla en favor de la transición energética, ¿quién no está a favor de combatir el cambio climático?, pero que esconde respuestas más complejas como el estado de la tecnología, infraestructuras, precio de los combustibles, dependencia de materias primas escasas… ; sin querer ser exhaustivos vamos a focalizar en una triple sostenibilidad: ambiental, económica, y social, donde el biometano claramente es un combustible ganador por su triple sostenibilidad.
El biometano es un gas renovable de emisiones neutras, clave para frenar el cambio climático, que proviene de la descomposición de la materia orgánica presente en los residuos urbanos y agroganaderos.
Muchos recordamos la película de “Regreso al futuro II” en la que en una escena se ve como se utilizan basuras para mover el DeLorean; aquel sueño de futuro ya es realidad usando el biometano procedente de nuestros residuos para mover los vehículos.
El biometano es un combustible verde y limpio que se obtiene a partir del biogás. El biogás se produce a partir de la descomposición anaeróbica de la materia orgánica presente en los residuos urbanos, aguas residuales, y residuos agrícolas, ganaderos y forestales. Para generar biometano, se somete este biogás a un proceso denominado upgrading. Este es un proceso de eliminación de distintos componentes como el CO2, que además se puede aprovechar para la obtención de gas natural sintético. El biometano obtenido se puede inyectar en la red de gasoductos para su uso vehicular.
El biometano se posiciona como el combustible neutro en emisiones de CO2, capaz de descarbonizar sectores difíciles de electrificar, como el transporte pesado responsable de más del 25% de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Infraestructura preparada: No son necesarios cambios en las estaciones de repostaje (gasineras), España dispone de una red capilar de estaciones de servicio de Gas /Biometano (+260 puntos). Tampoco es necesario cambiar los vehículos de gas natural vehicular, con más de 37.000 vehículos de gas en España, que pueden comenzar a usar biometano y alcanzar las cero emisiones netas de manera inmediata (sin modificaciones), con una oferta comercial amplia para el sector del transporte.
Independencia Energética: Permite a España (3º potencial de biometano de la UE) producir su propio combustible a partir de sus desechos urbanos y agrícolas, reduciendo la dependencia de gas extranjero.
Economía circular: Las plantas de producción de biometano crean empleo local y ofrecen a agricultores y ganaderos la posibilidad de revalorizar sus residuos y dar solución al problema de la gestión de los mismos.
Precio no expuesto a volatilidad geopolítica: al ser una producción nacional con residuo local, no estamos expuestos a tensiones de precios internacionales de materias primas como otros combustibles.
TCO de los vehículos de gas/biogas: competitivo frente a otros combustibles convencionales o eléctricos.
Que el biometano ya es una realidad palpable lo podemos apreciar en casos de éxito como el desarrollo realizado desde Redexis desplegando hasta la fecha una red de 40 estaciones de Gas Natural Vehicular (GNV), GNL y GNC, compatibles con la introducción de biometano y bioGNL, y la puesta en marcha en 2025 de la primera biogasinera de España, de combustibles neutros, con el objetivo de mejorar la calidad del aire y las emisiones de CO2 a nivel nacional, contribuyendo a una movilidad más sostenible, y a la consecución de las zonas de bajas emisiones (ZBE) y la descarbonización del transporte de media y larga distancia.
Otros casos de éxito: Redexis suministra desde 2022 el biometano a los autobuses del Consorcio de Transportes de Zaragoza, operados por Alsa que cuentan con la primera línea metropolitana movida con biometano; con una reducción de 1.500 Ton/CO2 año.
El biometano demuestra que los residuos que generamos son el combustible limpio del presente y futuro. Al apostar por este gas renovable, no solo estamos reduciendo emisiones, sino que además creamos economía circular, potenciamos la independencia energética, y reducimos la volatilidad de precios de carácter geopolítico, con un TCO de los más económicos entre otros combustibles convencionales o eléctricos.
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