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El encuentro, organizado por el Clúster de Bioenergia de Catalunya, analizó cómo mejorar la aceptación de las plantas de biogás mediante la transparencia, la participación ciudadana y el diálogo con el territorio.
El V Fòrum de Biogàs de Catalunya, celebrado el pasado 22 de octubre en Mon Sant Benet, reunió a 170 profesionales para abordar uno de los principales desafíos del sector: la licencia social para el desarrollo de plantas de biogás. Organizado por el Clúster de Bioenergia de Catalunya (CBC) bajo el lema «Licencia social, el reto que definirá el futuro del sector», el encuentro puso el foco en la necesidad de generar confianza entre las comunidades y garantizar que los proyectos aporten valor a los territorios donde se implantan.
La jornada combinó análisis desde la psicología social, experiencias europeas, soluciones técnicas y comunicativas, casos reales y una actividad participativa para trasladar los aprendizajes a situaciones concretas.
El programa comenzó con la ponencia «¿Por qué decimos que no? Entender el miedo y el rechazo al cambio», impartida por Ángela Castrechini, profesora del Departamento de Psicología Social de la Universitat de Barcelona. Su intervención analizó los factores que condicionan la percepción ciudadana de estos proyectos, como la incertidumbre, la percepción del riesgo, las emociones, el sentimiento de pertenencia al territorio y la confianza en sus promotores.
Entre las principales conclusiones, destacó la importancia de comprender las preocupaciones de la población y reconocer las posibles pérdidas que percibe, en lugar de atribuir el rechazo únicamente a la falta de información. La comunicación temprana, la participación real y las respuestas concretas se identificaron como herramientas fundamentales para prevenir conflictos.
A continuación, Ángela Sainz, responsable de Comunicación de la European Biogas Association (EBA), presentó la ponencia «Licencia social y biogás: generar confianza, aportar valor», centrada en la experiencia europea. La sesión subrayó que el despliegue del biogás no depende exclusivamente de la madurez tecnológica, sino también de la relación que cada proyecto establece con su entorno.
Conocer las inquietudes locales, comunicar con transparencia y explicar los beneficios concretos de las instalaciones son aspectos esenciales para favorecer su aceptación e integración territorial.
La primera mesa de debate, «De la tecnología al territorio: soluciones para construir confianza», reunió a Héctor Magaña (Purines Magaña), Isabel de Lucas (NasApp), Santiago Castelo (Ideograma) y Lucas Monsalve (Mediación Verde). Los participantes abordaron la necesidad de combinar la excelencia técnica con herramientas de comunicación y mediación.
La prevención y minimización de impactos deben complementarse con la escucha activa, la información transparente y el diálogo con los agentes locales. Estas actuaciones permiten responder a las inquietudes de la ciudadanía y construir una relación de confianza entre los promotores y las comunidades.
La segunda mesa, «De la teoría a la realidad: construir licencia social sobre el terreno», trasladó el debate a las experiencias prácticas de implantación y convivencia con este tipo de instalaciones. En ella participaron Cristina Pascual (Genia Bioenergy), Jaume Alòs (SAT Ramaders d’Almenar), Joan Valls (PreZero), Ferran Pascual (Connect Bioenergy) y Carme Cruz, concejala de Servicios Económicos, Promoción Económica y Nuevas Tecnologías.
Las intervenciones permitieron analizar los retos que surgen cuando un proyecto llega a un municipio y la importancia de mantener una relación continuada con la comunidad antes, durante y después de su puesta en marcha. La transparencia, el cumplimiento de los compromisos, la participación local y la generación de beneficios tangibles para el territorio se situaron entre los factores necesarios para favorecer una convivencia duradera.
En la clausura de la sesión de mañana, Ricard Carreras, coordinador de la Comisión de Biogás del CBC, recogió las principales conclusiones y planteó posibles líneas de trabajo para el sector. Entre ellas, destacó la planificación y operación rigurosas de las plantas, la comunicación desde las primeras fases, la gobernanza compartida con los agentes locales, las visitas a instalaciones de referencia y la generación de beneficios directos para las comunidades.
También se puso de relieve el papel de las administraciones en la planificación territorial, la definición de marcos normativos estables y el impulso de mecanismos de participación y transparencia.
La jornada continuó por la tarde con la actividad «¿Aprobaríais esta planta?», dinamizada por ARC Mediació. A partir de un caso ficticio inspirado en situaciones reales, los asistentes asumieron los diferentes roles implicados en la implantación de una planta de biogás y tuvieron que afrontar intereses, necesidades y preocupaciones que no siempre coinciden.
La dinámica permitió poner en práctica los conceptos trabajados durante la mañana y explorar formas de anticipar conflictos, mejorar la comunicación, negociar y encontrar soluciones compartidas. Además de fomentar la interacción y el networking entre profesionales, el ejercicio ayudó a comprender la complejidad de la licencia social y la importancia de incorporar al territorio desde el inicio de cada proyecto.
Con la participación de 170 profesionales, el V Fòrum de Biogàs de Catalunya se consolida como un espacio de intercambio de conocimiento y experiencias para abordar los desafíos actuales del sector y avanzar hacia proyectos capaces de combinar la valorización de residuos orgánicos, la transición energética y la confianza social.
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