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Las mejoras del contrato de explotación adjudicado a Facsa, las actuaciones del PERTE de digitalización y la renovación de infraestructuras permitirán optimizar el funcionamiento de una instalación clave para la ciudad.
La estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Castellón inicia una nueva fase de modernización orientada a mejorar el tratamiento de las aguas residuales, avanzar en la reutilización y reforzar la protección del entorno. El Ayuntamiento impulsa este proceso a través de tres líneas de actuación complementarias: las mejoras incorporadas al nuevo contrato de explotación y mantenimiento, las herramientas desarrolladas en el marco del PERTE de digitalización del ciclo integral del agua (proyecto SINARGIA) y la renovación de instalaciones y sistemas de saneamiento.
La depuradora, construida en 1980 y ampliada en 1994 y 2000, trata las aguas residuales de hogares, comercios y actividades económicas antes de devolverlas al medio o destinarlas a nuevos usos. Su actualización busca no solo garantizar un tratamiento más eficiente, sino también aprovechar mejor los recursos presentes en el agua residual (agua y energía generada a partir de los lodos).
El contrato de explotación y mantenimiento, en vigor desde el 1 de mayo y adjudicado a Facsa por 17,8 millones de euros (IVA incluido) para cuatro años, incorpora exigencias y compromisos de mejora centrados en la eficiencia energética, la innovación y la reducción del impacto ambiental.
Entre las actuaciones previstas destacan la optimización de los sistemas de aireación y del tratamiento de lodos, la mejora de la gestión de caudales durante episodios de lluvia, la reducción de olores y la minimización del impacto de los desbordamientos. También se contempla la renovación de equipos, la sustitución del motor de cogeneración que aprovecha el biogás y la implantación de un sistema de gestión energética para un mayor control y optimización de los consumos.
La modernización se apoya en las actuaciones del PERTE de digitalización del ciclo integral del agua (SINARGIA), desarrollado por el Ayuntamiento de Castellón y Facsa. El proyecto ha permitido incorporar nuevos sensores para supervisar la calidad del agua tratada y regenerada, así como reforzar la vigilancia de los puntos de vertido y la respuesta de la red de saneamiento, especialmente durante lluvias.
Se suman el Plan Integral de Gestión del Sistema de Saneamiento, que identifica necesidades y prioridades, y el Plan de Regeneración, orientado a avanzar en el aprovechamiento del agua depurada. Estas herramientas facilitan una gestión más anticipada, basada en datos y orientada a la toma de decisiones.
La transformación se completa con diferentes obras de renovación impulsadas por el Ayuntamiento, varias de ellas cofinanciadas con la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales de la Comunitat Valenciana (EPSAR), con trabajos ejecutados y otros previstos hasta febrero de 2027.
Las intervenciones abarcan procesos de tratamiento de la depuradora, sistemas de control de bombeos y colectores. Incluyen la mejora de la digestión anaerobia (para el tratamiento de lodos y generación de biogás), la adecuación de un canal de desinfección por luz ultravioleta y la actualización del sistema de control para integrar los bombeos secundarios. También se actúan sobre los puntos de alivio, incorporando sistemas de detección y medición de vertidos y retención de residuos sólidos para reducir su impacto ambiental durante episodios de lluvia.
Con este conjunto de actuaciones, Castellón avanza en la modernización de una de sus principales infraestructuras ambientales, combinando renovación de instalaciones, digitalización e innovación para mejorar la eficiencia, avanzar hacia un modelo más circular y preparar el sistema de saneamiento ante los retos futuros.
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