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La compañía indo-japonesa especializada en soluciones de retención de agua en el suelo inicia su actividad comercial en España, con especial atención a Castilla y León y Castilla-La Mancha.
Su tecnología, elaborada a partir de residuos vegetales, busca mejorar la eficiencia hídrica de los cultivos, reducir el consumo de agua y disminuir los costes energéticos asociados al bombeo para riego.
EF Polymer ha iniciado su actividad comercial en España, que se convierte en el segundo mercado de la Unión Europea en el que opera la compañía, después de Francia. La empresa abre una red de distribución y colaboración con cooperativas, distribuidores y comercios agrícolas para acercar su tecnología a los productores nacionales.
Su llegada se produce en un contexto en el que la eficiencia en el uso del agua y la reducción de los costes de producción constituyen retos relevantes para el sector agrícola, especialmente ante los episodios de sequía y las altas temperaturas que pueden afectar al desarrollo de los cultivos.
La tecnología de EF Polymer consiste en un polímero superabsorbente elaborado a partir de residuos no comestibles de cáscaras de frutas, como cítricos y plátanos. El material se aplica en los primeros 10-15 centímetros del suelo, donde absorbe agua procedente de la lluvia o el riego y la libera progresivamente cuando disminuye la humedad disponible para las plantas.
De este modo, la solución busca mantener una reserva de agua cerca de la zona radicular durante los periodos de mayor necesidad hídrica del cultivo.
«La campaña de 2026 ha vuelto a poner de manifiesto que la disponibilidad inicial de agua no siempre garantiza que los cultivos puedan afrontar con seguridad los episodios de altas temperaturas o la ausencia de precipitaciones en momentos clave del ciclo productivo», afirma Juan Pablo Rodado, director de desarrollo de negocio para el sur de Europa de EF Polymer. El responsable señala que la compañía quiere facilitar el acceso a esta tecnología de cara a las próximas campañas agrícolas.
En esta primera fase de implantación, la empresa prestará especial atención a Castilla y León y Castilla-La Mancha, por el peso de cultivos como el maíz, la patata, el ajo y la cebolla, en los que la compañía ya acumula experiencia internacional.
La selección de ambas comunidades también responde a sus características agronómicas y a los episodios de sequía que han afectado a la disponibilidad de agua para distintos cultivos durante la última década.
Según los datos facilitados por la compañía, el polímero puede absorber hasta 50 veces su peso en agua y mantener su capacidad de absorción y liberación durante aproximadamente seis meses. EF Polymer cifra en hasta un 40 % la reducción de las necesidades de riego y señala que el material se degrada por completo durante el semestre siguiente.
La empresa también ha observado, en determinados ensayos internacionales, ahorros de fertilizantes de hasta el 20 %. A ello se suma la posible reducción de los costes energéticos y de combustible asociados al bombeo de agua, incluido el gasoil utilizado en los sistemas de riego.
No obstante, los resultados económicos y agronómicos dependen de factores como el tipo de cultivo, las condiciones climáticas, las características del suelo, la dosis aplicada y el manejo agrícola.
Como parte de su expansión, EF Polymer prevé continuar desarrollando ensayos de campo en las regiones españolas con mayores necesidades hídricas para generar evidencia agronómica adaptada a las condiciones locales.
Entre las líneas de trabajo previstas figura el análisis del comportamiento de la tecnología en cultivos como la remolacha azucarera y los cereales de secano. El objetivo es evaluar su contribución a la conservación de la humedad del suelo y a la eficiencia en el uso del agua en distintos sistemas productivos.
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