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La tasa de circularidad de los materiales cae hasta el 7,4 %, cinco puntos por debajo de la media europea, mientras la huella ambiental del consumo ha aumentado un 13 % desde 2010
El nuevo Boletín 19 del Observatorio de la Economía Circular, impulsado por la Fundación Fórum Ambiental, advierte de que los avances en reducción de emisiones y desempeño ambiental todavía son insuficientes para transformar el modelo de producción y consumo. España continúa avanzando en algunos indicadores de sostenibilidad, pero presenta retrocesos en ámbitos fundamentales para la transición hacia una economía circular. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero contrasta con el aumento del impacto ambiental asociado al consumo y la disminución de la proporción de materiales que vuelven a incorporarse a la economía.
Esta es una de las principales conclusiones del Boletín 19 del Observatorio de la Economía Circular, elaborado por la Fundación Fórum Ambiental bajo el título "Estado global de la sostenibilidad". La publicación analiza siete indicadores que permiten evaluar la evolución de la sostenibilidad desde una perspectiva internacional y conocer la posición de España.
La tasa de circularidad de los materiales en España ha descendido hasta el 7,4 % en 2024, después de alcanzar el 9,2 % en 2022. Esta evolución contrasta con la media de la Unión Europea, situada en el 12,2 %, y pone de manifiesto las dificultades para avanzar hacia un modelo económico que mantenga los recursos en uso durante más tiempo y reduzca la dependencia de materias primas vírgenes.
Al mismo tiempo, la huella ambiental del consumo en España ha aumentado un 13 % respecto a 2010, frente al incremento del 6 % registrado en el conjunto de la Unión Europea. Los resultados evidencian que las mejoras en eficiencia no siempre se traducen en una menor presión ambiental cuando los patrones de producción y consumo continúan incrementando demanda de recursos.
La dimensión global del problema queda reflejada en el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra, que en 2026 se sitúa en el 30 de julio, fecha en la que la humanidad habría consumido los recursos que el planeta puede regenerar durante todo el año.
El consumo mundial equivale actualmente a utilizar 1,73 planetas Tierra. Si toda la población mundial mantuviera un patrón de consumo equivalente al español, serían necesarios 2,4 planetas.
Esta presión sobre los recursos también tiene consecuencias económicas. El boletín recoge el indicador internacional Value Gap, que estima en 25,4 billones de euros anuales el valor que pierde la economía mundial debido al desperdicio de materiales, la eliminación prematura de productos y la infrautilización de activos. Una cifra que evidencia el potencial económico de avanzar hacia modelos de producción y consumo más circulares.
Frente a estos resultados, España presenta una evolución más favorable en materia de emisiones de gases de efecto invernadero, que en 2024 se situaron un 12,8 % por debajo de los niveles de 1990, aunque la reducción respecto al año anterior fue de apenas el 0,8 %.
Los indicadores internacionales también reflejan resultados positivos. España ocupa la posición 12 entre 177 países en el Índice de Desempeño Ambiental de 2026, con 66,3 puntos, y el puesto 16 entre 169 países en el índice de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con 81,2 puntos. Las modificaciones metodológicas de estos índices, no obstante, aconsejan prudencia al comparar sus resultados con ediciones anteriores.
El conjunto de indicadores dibuja una situación de contrastes: mientras se registran mejoras en determinados ámbitos ambientales, persisten importantes desafíos relacionados con la circularidad, el consumo de recursos y la presión sobre los ecosistemas.
La principal conclusión del boletín es que avanzar en sostenibilidad ya no resulta suficiente: es necesario acelerar la transformación del modelo económico para conseguir una reducción efectiva del consumo de recursos y de su impacto ambiental.
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