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Más de 180 expertos se reúnen en Valladolid en WIND OPS 2026 para analizar los retos de la operación eólica, reclamar estabilidad regulatoria e impulsar las inversiones necesarias para reforzar la competitividad de la industria.
España cuenta con más de 33 GW de potencia eólica instalada, cuya operación y mantenimiento resultan estratégicos para la competitividad de la economía y la seguridad del sistema eléctrico. En este contexto, la modernización y la repotenciación de los parques existentes se perfilan como dos de los principales retos del sector, que busca maximizar la producción, mejorar la disponibilidad de los activos y adaptarse a un sistema energético cada vez más dinámico.
Estos desafíos centran WIND OPS 2026, el encuentro organizado por la Asociación Empresarial Eólica (AEE) en Valladolid, con la colaboración de la Asociación de Promotores de Energía Eólica de Castilla y León (APECYL). La cita reúne a más de 180 expertos de la industria eólica y representantes de la Junta de Castilla y León, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y el Ente Público Regional de la Energía de Castilla y León (EREN), entre otros organismos.
El sector se enfrenta a un escenario marcado por la elevada penetración de las energías renovables, las nuevas necesidades de flexibilidad, el almacenamiento y la hibridación. Además, algunos parques eólicos superan ya los 25 años de funcionamiento, lo que plantea la necesidad de optimizar su rendimiento y evaluar la viabilidad de renovar sus instalaciones.
Castilla y León ocupa la primera posición entre las comunidades autónomas españolas por potencia eólica instalada, con 7.640 MW, de los cuales 1.008 MW corresponden a la provincia de Valladolid. La región cuenta con un importante tejido empresarial, industrial y tecnológico vinculado al sector, además de una amplia experiencia en el desarrollo y la operación de parques eólicos.
Durante la inauguración de WIND OPS 2026, la consejera de Medio Ambiente y Energía de la Junta de Castilla y León, María González Corral, destacó la importancia de aprovechar el recurso eólico para generar actividad económica y empleo en el territorio.
«Desde Castilla y León queremos que la energía eólica no se traduzca únicamente en electricidad. Queremos que genere empleo, abra oportunidades para nuestras empresas y contribuya a la cohesión de nuestros municipios», señaló. La consejera añadió que el reto consiste en aprovechar el viento de forma responsable y convertirlo en una palanca para el desarrollo de la comunidad.
El programa de WIND OPS 2026 incluye más de 40 ponencias centradas en la gestión y operación de los parques eólicos. Entre los temas destacados figuran la evolución de los mercados eléctricos, la optimización de los ingresos y la hibridación con instalaciones fotovoltaicas y sistemas de almacenamiento mediante baterías.
El encuentro también aborda el envejecimiento de los activos y las posibilidades de mejorar su mantenimiento mediante drones, robótica, inteligencia artificial y análisis de datos. A ello se suman la evaluación de la vida útil de los componentes, los criterios para determinar cuándo es necesario repotenciar una instalación, el impacto del cambio climático en la operación, la seguridad de los trabajos en campo y la gestión de riesgos y coberturas aseguradoras.
La sostenibilidad ambiental constituye otro de los ejes del programa, con especial atención a la prevención de incendios y la protección de la avifauna. En materia de repotenciación, se analizan la rentabilidad de las inversiones, el aprovechamiento de las infraestructuras y los accesos existentes, los desafíos logísticos, la aceptación social y la adaptación a los requisitos de los códigos de red.
El objetivo es mejorar la eficiencia, la disponibilidad y la rentabilidad de los parques eólicos, garantizando que puedan responder a las nuevas exigencias técnicas, económicas y ambientales.
La repotenciación se presenta como una de las principales oportunidades para aprovechar el potencial de la potencia eólica ya instalada. Este proceso permite sustituir aerogeneradores antiguos por equipos más eficientes, con el objetivo de generar más energía con menos máquinas y aprovechar mejor las infraestructuras existentes.
Además de incrementar la producción renovable, la renovación de los parques puede reducir el impacto territorial y mejorar la integración ambiental. También puede movilizar inversiones industriales, generar empleo cualificado y mantener la actividad económica en las zonas rurales donde la energía eólica lleva décadas implantada.
Sin embargo, estas inversiones a largo plazo dependen de factores técnicos, económicos y regulatorios. El sector reclama condiciones que permitan garantizar una rentabilidad suficiente, prioridad en la tramitación, seguridad jurídica, acceso a la red, procedimientos proporcionados y estabilidad regulatoria.
En este sentido, Rocío Sicre, presidenta de AEE, subrayó que el crecimiento de la energía eólica debería acelerarse, pero también es necesario adaptar los parques en funcionamiento para extender su vida operativa e incorporar nuevos sistemas de control, hibridaciones y una mayor capacidad de gestión.
«El reto es hacerlo sin perder el sentido económico de la inversión, tanto de lo nuevo como de lo existente», afirmó.
La modernización de los parques requiere anticiparse a los problemas y coordinar múltiples plataformas, tecnologías y fabricantes. La incorporación de herramientas digitales y sistemas avanzados de supervisión permite reducir las paradas, optimizar la producción, mejorar la seguridad y prolongar la vida útil de los activos.
Los retos técnicos van más allá de garantizar la disponibilidad de los aerogeneradores. La creciente complejidad del sistema eléctrico exige mejorar la integración de la generación eólica, especialmente en aspectos como el control de tensión, la estabilidad y la gestión de las oscilaciones.
En este contexto, la participación en los mercados de balance adquiere una importancia creciente. El diseño de estos mercados será determinante para favorecer un sistema eléctrico competitivo y seguro, capaz de atraer nuevas inversiones y demanda industrial consumidora de energía renovable.
WIND OPS 2026 también pone el foco en la importancia de preservar y reforzar la cadena de valor de la industria eólica europea. El sector defiende la necesidad de garantizar condiciones de competencia equilibradas en los mercados internacionales e impulsar el concepto de made in and by Europe.
La protección de las capacidades tecnológicas e industriales propias se considera fundamental para reforzar la autonomía estratégica europea y mantener la competitividad de una industria que aporta conocimiento, innovación y soluciones para la transición energética.
En esta línea, Javier Gracia, presidente de APECYL, destacó que el desarrollo eólico de Castilla y León puede favorecer una nueva etapa de crecimiento industrial en la región. Entre las oportunidades mencionó tanto la actividad vinculada directamente a la generación eólica como el desarrollo del reciclaje de aerogeneradores y la implantación de industrias consumidoras de electricidad de origen renovable.
Por su parte, Rocío Sicre recordó que la energía eólica representa mucho más que generación eléctrica: «Es protección frente a las crisis geopolíticas, es tecnología propia e industria “made in UE”, conocimiento y capacidad para responder a las necesidades de un sistema eléctrico que está cambiando».
La AEE organiza el encuentro con APECYL como colaborador regional y el apoyo de REOLTEC, la Plataforma Tecnológica del Sector Eólico, en la identificación de los contenidos del programa. WIND OPS 2026 cuenta, además, con el patrocinio de empresas y entidades vinculadas a la tecnología, la operación, el mantenimiento y el desarrollo de la industria eólica.
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