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STADLER ha colaborado con IGERS en el diseño y la puesta en marcha de una planta de reciclaje textil en San Pietro Mosezzo (Italia), capaz de procesar hasta 19.200 toneladas de residuos al año.
La instalación integra clasificación automatizada mediante tecnología NIR y un proceso patentado que permite obtener materiales recuperados de alta calidad para su posterior aprovechamiento industrial.
Inaugurada el 21 de septiembre de 2026, la planta representa un avance en la industrialización del reciclaje textil en Italia. Con una capacidad de tratamiento de 4 toneladas por hora, la instalación procesa residuos textiles posconsumo y posindustriales para obtener escamas de plástico y material desfibrado apto para la industria de la hilatura, con trazabilidad a lo largo de todo el proceso.
La inversión total asciende a aproximadamente 8 millones de euros, de los que 1,3 millones proceden de la cofinanciación del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR) de Italia.
STADLER, especializada en el diseño y montaje de plantas de clasificación llave en mano, ha participado en el proyecto como socio tecnológico de IGERS desde las primeras fases de definición del proceso hasta el diseño final de la instalación. Además de suministrar la línea de clasificación totalmente automatizada, ha integrado los principales equipos de tratamiento para que funcionen de forma coordinada.
IGERS ha desarrollado un proceso propio, patentado en Italia, que comprende las distintas etapas del reciclaje textil, desde el almacenamiento intermedio y la higienización hasta la clasificación, el desfibrado y la obtención de los materiales finales.
El proyecto responde a uno de los principales desafíos del sector: la heterogeneidad de los residuos textiles, que pueden combinar diferentes tipos de fibras, materiales compuestos, accesorios e impurezas. La integración de las distintas fases permite adaptar el tratamiento a las características de cada flujo de entrada y mejorar la calidad de los materiales recuperados.
Según Gian Luca Miceli, CEO de IGERS, la colaboración con STADLER ha ido más allá del suministro de equipos, al incorporar conocimientos de ingeniería y una comprensión específica de las necesidades de un proyecto industrial innovador.
La línea suministrada por STADLER incorpora dos unidades de dosificación, dos clasificadores ópticos NIR de TOMRA y 16 cintas transportadoras. El sistema prepara los residuos para las etapas posteriores de reciclaje, favoreciendo un flujo de material continuo y homogéneo.
La clasificación se desarrolla en dos etapas. En la primera, un clasificador NIR identifica y separa textiles puros, como algodón o lana al 100 %, de los tejidos mezclados y las impurezas. Las fracciones puras de mayor valor se almacenan temporalmente, mientras que el segundo clasificador separa los textiles mezclados de los materiales no conformes, como fragmentos de perchas y piezas de cuero.
Posteriormente, el material almacenado vuelve a pasar por los equipos de clasificación, configurados para separar las distintas fracciones según el tipo de fibra. Esta secuencia permite ajustar el tratamiento a los materiales de entrada y a los requisitos de calidad de las fracciones de salida.
La automatización de la línea permite que un único responsable de planta se encargue de su puesta en marcha, parada y ajuste de los clasificadores NIR. Asimismo, el diseño contempla diferentes capacidades de procesamiento y destinos para las fracciones obtenidas, desde contenedores y depósitos intermedios hasta la prensa o el proceso de apertura de fibras.
El comportamiento de los residuos textiles plantea dificultades específicas para los sistemas de clasificación, ya que son materiales flexibles, con formas y tamaños diversos, que pueden doblarse, superponerse o enredarse durante el transporte.
Para resolver estos retos, STADLER realizó pruebas en su Centro de Pruebas, mientras que IGERS desarrolló ensayos adicionales y aportó su experiencia práctica en reciclaje textil. Los resultados sirvieron para definir las configuraciones de alimentación, dosificación, transporte y distribución del material, así como el diseño de las tolvas y la ubicación de las unidades de dosificación.
Matteo Zaninelli, jefe de proyecto de STADLER, destaca que la estabilidad del flujo de material resulta determinante para el rendimiento global de la planta. La coordinación entre ambas compañías permitió integrar los equipos existentes y adaptar la distribución de la instalación al edificio disponible.
La planta de San Pietro Mosezzo se ha concebido como una base para el crecimiento de IGERS en el sector. La compañía prevé desarrollar progresivamente otros centros de reciclaje en función de la disponibilidad de residuos, las necesidades regionales y la demanda de materiales recuperados de alta calidad.
El proyecto también refleja la creciente necesidad de infraestructuras industriales capaces de responder a los nuevos requisitos europeos de recogida selectiva de textiles y de responsabilidad ampliada del productor.
La colaboración entre IGERS y STADLER pone de relieve la importancia de combinar clasificación avanzada, integración de sistemas y trazabilidad para convertir residuos textiles complejos en materias primas aprovechables. La evolución de estas tecnologías será clave para aumentar la capacidad industrial del reciclaje textil y mejorar la calidad de los materiales destinados a nuevos usos.
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