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Veolia ha reconocido en Granada la evolución de ocho depuradoras de agua del grupo que han alcanzado los criterios establecidos para ser consideradas ecofactorías, un modelo que transforma las instalaciones tradicionales de tratamiento de aguas residuales en plantas capaces de generar recursos y contribuir a la regeneración de sus territorios.
El acto, celebrado el 30 de septiembre, contó con la participación de la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, además de expertos del sector, representantes de administraciones públicas y directivos de Veolia. Durante la jornada se puso en valor la evolución de estas instalaciones y su contribución a la transformación ecológica y la economía circular.
Javier Segovia, director de Agua Municipal de Veolia en España, destacó la ambición de la compañía de contribuir, junto con las administraciones y otros actores público-privados, a un modelo de ciudad sostenible en el que las infraestructuras hidráulicas estén integradas en el territorio.
El modelo de ecofactoría plantea una evolución de las depuradoras convencionales hacia instalaciones multifuncionales capaces de maximizar la recuperación de recursos y reducir su impacto ambiental.
Entre sus principales actuaciones se encuentran la regeneración y reutilización del agua, la valorización de residuos y subproductos, la reducción del consumo energético mediante la producción de energía de origen renovable y la protección de la biodiversidad en el entorno de las instalaciones.
Veolia señala que este modelo adquiere especial relevancia ante las previsiones de reducción de la disponibilidad de recursos hídricos convencionales en España durante las próximas décadas, en un contexto de aumento de la demanda asociado a factores demográficos, turísticos e industriales.
En este escenario, el agua regenerada se plantea como uno de los recursos para reforzar la seguridad hídrica, mientras que las nuevas exigencias de la normativa europea sobre tratamiento de aguas residuales urbanas obligarán a adaptar las infraestructuras durante los próximos años.
La consideración de una instalación como ecofactoría se basa en una metodología de certificación que evalúa el desempeño operativo de las plantas. Las actuaciones de construcción o renovación se analizan mediante indicadores estructurados en cinco ámbitos.
El primero es la mitigación del cambio climático, que contempla medidas destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la eficiencia energética. El segundo aborda la adaptación al cambio climático mediante una gestión sostenible de los recursos hídricos y la regeneración del agua.
El tercer eje corresponde a la transición hacia la economía circular, mediante el aprovechamiento de residuos y subproductos para generar nuevos recursos. A ellos se suman el impacto social y la relación con los grupos de interés, incluyendo aspectos como la equidad, la seguridad laboral y la salud de los trabajadores, y la biodiversidad, con iniciativas de protección de los ecosistemas y gestión ecológica de los espacios verdes.
Según Veolia, esta metodología establece un estándar objetivo, verificable y replicable que puede aplicarse a otras depuradoras mediante una auditoría externa, permitiendo que nuevas instalaciones puedan acceder a esta certificación.
En el caso de Granada, la alcaldesa Marifrán Carazo destacó el papel de BioSur como ejemplo de eficiencia y autoconsumo energético y señaló la capacidad de este tipo de infraestructuras para contribuir a un modelo urbano más sostenible y circular.
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