España afronta un verano marcado por los máximos históricos de actividad turística, con 46,5 millones de turistas internacionales durante el primer semestre. Tras las piscinas, hoteles, restaurantes, parques temáticos y grandes instalaciones de ocio existe, sin embargo, un recurso cada vez más determinante para el sector: el agua.
En los destinos turísticos intensivos en consumo hídrico, cada visitante puede llegar a consumir hasta seis veces más agua que un residente, según FITURNEXT 2026. A esta presión se suman el impulso europeo a la eficiencia hídrica y el Real Decreto 1085/2024, que refuerza la reutilización del agua en España.
En este contexto, empresas especializadas como SITRA trabajan con hoteles, parques acuáticos, resorts y grandes espacios de ocio para reducir el consumo de agua de red, recuperar recursos, evitar pérdidas y garantizar el abastecimiento. La compañía asegura que recupera más de 30 millones de litros de agua al año en instalaciones turísticas.
“El turismo necesita avanzar desde el ahorro hacia una gestión verdaderamente inteligente del agua. No se trata solo de consumir menos, sino de recuperar el agua cuando sea posible y asegurar la calidad y el abastecimiento con el menor coste operativo”, explica Ricardo Sáez, director general de SITRA.
La reutilización gana protagonismo
La reutilización del agua se ha convertido en una de las principales vías para reducir la presión sobre los recursos hídricos. Uno de los ejemplos es Puy du Fou España, donde el sistema de depuración y regeneración desarrollado por SITRA permitió recuperar alrededor de 22.000 m³ de agua en un año y devolver a cauce más de 6.000 m³ de agua depurada.
Este modelo también se está trasladando a otros ámbitos de la industria turística. En instalaciones de ocio nocturno, los proyectos desarrollados por SITRA permiten depurar actualmente más de 500 m³ de agua diarios, destinados posteriormente a usos internos como la limpieza de aseos.
Tecnología para garantizar el suministro
La gestión eficiente del agua también resulta especialmente relevante en instalaciones cuya demanda se concentra durante los meses de mayor ocupación. En piscinas y parques acuáticos, la prioridad pasa por mantener la calidad del agua reduciendo al mismo tiempo consumos y pérdidas.
Sistemas de recirculación continua, tecnologías de filtración y herramientas de monitorización permiten controlar parámetros como la turbidez, la temperatura, el pH o los tiempos de recirculación.
En instalaciones como Aquarama, parque acuático de la costa mediterránea, la monitorización permanente permite adaptar los procesos a la afluencia de visitantes y detectar posibles desviaciones. “Proyectos de esta escala requieren una gestión constante y precisa, capaz de adaptar cada proceso a la afluencia real de la jornada”, señala Sáez.
El desafío comienza, en algunos casos, incluso antes del tratamiento: disponer de suficiente agua y con la calidad necesaria. Para afrontar las limitaciones de suministro, SITRA recurre, entre otras soluciones, a tecnologías como la ósmosis inversa, especialmente en grandes complejos turísticos durante los periodos de máxima ocupación.
Es el caso de proyectos desarrollados en instalaciones como Magic World, la nueva Marina d’Or, donde el aprovechamiento de recursos hídricos disponibles permite reducir la dependencia del suministro convencional.
Una infraestructura que permanece oculta al visitante
La gestión del agua en el turismo abarca también otros ámbitos, como la prevención de la legionela, el tratamiento de aguas residuales o el control de algas. En este último campo, SITRA emplea incluso tecnología de ultrasonidos en estanques de parques zoológicos.
Buena parte de esta transformación permanece fuera de la vista del visitante. Bajo piscinas, jardines, hoteles, espectáculos y espacios de ocio funciona una infraestructura hídrica cada vez más tecnológica, cuyo objetivo es permitir que la actividad turística siga creciendo sin que aumenten en la misma proporción el consumo de agua, el impacto ambiental y los costes operativos.
En un verano de máxima actividad turística, la gestión inteligente del agua se consolida así como un elemento estratégico para garantizar la sostenibilidad y la continuidad del sector.