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Proyectos desarrollados en Finlandia, Estados Unidos, Alemania, España y China demuestran que las renovables ya ofrecen rentabilidad, fiabilidad y ventajas competitivas en todo tipo de entornos.
La integración de las energías renovables está transformando la economía industrial, permitiendo a las empresas reducir costes operativos, reforzar su independencia energética y obtener un retorno de la inversión (ROI) cada vez más atractivo. Sin embargo, todavía persisten numerosas dudas sobre su viabilidad técnica y económica que ralentizan su implantación.
Con el objetivo de desmontar estas barreras, ABB analiza cinco de los principales mitos que rodean a las energías renovables a partir de proyectos reales desarrollados en distintos países, demostrando que la tecnología actual permite combinar rentabilidad, fiabilidad y sostenibilidad.
El contexto global refuerza esta necesidad. Actualmente, las energías renovables generan alrededor del 30 % de la electricidad mundial, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA). Sin embargo, para cumplir los objetivos climáticos internacionales será necesario triplicar la capacidad renovable instalada antes de 2030, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Aunque en 2024 se alcanzó un récord de 582 GW de nueva capacidad instalada, el ritmo sigue siendo insuficiente para alcanzar las metas fijadas en la COP28.
Uno de los argumentos más repetidos es que las energías renovables no pueden garantizar un suministro fiable a gran escala. ABB rebate esta idea con el ejemplo del parque solar de Heinineva, en Finlandia, una de las mayores instalaciones fotovoltaicas del país, equipada con 123.000 paneles solares capaces de generar electricidad suficiente para abastecer a unos 20.000 vehículos eléctricos.
La compañía desarrolló un sistema de automatización que permite gestionar la producción energética, integrarla de forma segura en la red y participar en el mercado eléctrico de reserva, demostrando que la automatización avanzada convierte a las plantas solares en infraestructuras plenamente compatibles con las necesidades del sistema eléctrico.
Otro de los mitos habituales sostiene que incorporar energías renovables en instalaciones industriales existentes obliga a interrumpir la actividad. Como ejemplo contrario, ABB destaca la modernización de su planta de fabricación de Carolina del Sur (Estados Unidos), donde integró un parque solar capaz de cubrir aproximadamente el 80 % de la demanda eléctrica de la fábrica sin afectar a la producción.
La instalación genera alrededor de 1,5 millones de kWh anuales y permitirá un ahorro estimado de 70.000 dólares al año, además de incrementar la resiliencia energética de la planta.
La complejidad normativa suele considerarse otro freno para las inversiones renovables. Sin embargo, el proyecto desarrollado en el parque solar de Gundelsheim (Alemania) demuestra que un diseño adaptado desde el inicio a los requisitos regulatorios puede incluso mejorar la rentabilidad.
ABB implantó una solución pionera basada en unidades secundarias integradas que redujeron entre un 50 % y un 75 % las necesidades de aparamenta secundaria y proporcionaron una ventaja económica cercana al 15 %, cumpliendo al mismo tiempo con las exigentes normativas alemanas.
La rentabilidad tampoco depende del tamaño del proyecto. ABB pone como ejemplo el Colegio Virgen al Pie de la Cruz, en España, donde la implantación de un sistema de energía renovable basado en tecnología digital permite recuperar la inversión en apenas 4,5 años.
Además de reducir los costes energéticos y las emisiones de carbono, la instalación se ha convertido en una herramienta educativa para acercar al alumnado conceptos como la independencia energética y la sostenibilidad.
El quinto mito sostiene que las energías renovables solo son viables en ubicaciones con condiciones óptimas. El parque solar de Chabulang, en China, demuestra lo contrario. Situado a una altitud media de 4.400 metros, este complejo fotovoltaico de 1.000 MW opera en un entorno de condiciones climáticas extremas gracias a una solución de distribución eléctrica diseñada específicamente para grandes altitudes.
La instalación producirá cerca de 1.944 millones de kWh al año, evitando el consumo de unas 600.000 toneladas de carbón y reduciendo las emisiones de 1,55 millones de toneladas de CO₂ anuales.
A través de estos proyectos, ABB concluye que muchos de los argumentos que históricamente han frenado la adopción de energías renovables han quedado superados por la evolución tecnológica. La automatización, la digitalización y el diseño específico de soluciones permiten hoy implantar proyectos rentables en todo tipo de sectores y entornos, acelerando la transición energética y mejorando la competitividad de las organizaciones.
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