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Ciudades sede del Mundial de Fútbol 2026, como Atlanta, están incorporando soluciones de economía circular en su infraestructura urbana mediante asfaltos modificados con caucho procedente de neumáticos fuera de uso (NFU).
El asfalto modificado con caucho granulado procedente de neumáticos al final de su vida útil, integrado en la mezcla bituminosa, convierte un residuo en una solución técnica eficiente, duradera y alineada con los principios de economía circular.
Según el tipo de mezcla empleada, este tipo de pavimento puede incorporar el equivalente aproximado de entre 0,2 y 0,4 neumáticos por metro cuadrado. En una intervención de 50.000 m², esto permitiría reutilizar alrededor de 17.500 neumáticos.
Tomando como referencia un peso medio de 8,1 kg por neumático de turismo, esta actuación supondría la reutilización de aproximadamente 142 toneladas de material, lo que evidencia el potencial de valorización del sector.
La valorización de neumáticos fuera de uso permite reducir el consumo de materias primas vírgenes y disminuir la dependencia de recursos fósiles como el petróleo. Esta ventaja resulta especialmente relevante en un contexto de volatilidad energética y presión sobre las cadenas de suministro.
Además, la reutilización de NFU evita su eliminación en vertedero y favorece su reincorporación a nuevos ciclos productivos, en línea con la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular.
En el caso del recauchutado, estudios de la Universidad Miguel Hernández señalan reducciones de hasta un 45% en consumo de materiales y energía y hasta un 52% menos de emisiones de CO₂ frente a la fabricación de un neumático nuevo, reforzando el papel de la circularidad en el sector.
Cada tonelada de NFU correctamente gestionada representa una oportunidad de ahorro de recursos, reducción de emisiones y mejora de la sostenibilidad industrial.
Ciudades como Atlanta, con temperaturas estivales cercanas a los 30 ºC, se enfrentan al efecto de isla térmica urbana, donde el pavimento convencional acumula calor durante el día y lo libera por la noche.
Las mezclas bituminosas con caucho reciclado presentan un mejor comportamiento frente a la acumulación térmica, contribuyendo a mejorar el confort climático urbano en zonas de alta exposición solar y elevada afluencia peatonal, como estadios, áreas comerciales o espacios públicos.
Además de su resistencia mecánica, esta solución aporta beneficios directos en la calidad ambiental urbana y en la sostenibilidad del espacio público.
El caucho procedente de neumáticos fuera de uso puede integrarse en pavimentos con altas prestaciones técnicas, mayor durabilidad y mejor comportamiento frente a la fisuración, el desgaste y la fatiga estructural.
Su aplicación va más allá de las calzadas, ya que también se utiliza en carriles bici, zonas peatonales, parques infantiles, áreas deportivas, mobiliario urbano o elementos de seguridad vial, aportando elasticidad, resistencia y absorción de impactos.
De este modo, un neumático fuera de uso puede dejar de ser un residuo para convertirse en parte activa de la ciudad, integrándose en infraestructuras cotidianas bajo un modelo de economía circular real y aplicada.
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