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El sector eólico ha expresado su preocupación ante la posible creación de un nuevo impuesto al sector eléctrico, solicitado por cinco países de la UE —Austria, Alemania, España, Portugal e Italia— a la Comisión Europea, al considerar que podría frenar las inversiones en energías renovables en un momento clave para la transición energética.
Desde la industria advierten de que la introducción de nuevas cargas fiscales generaría inseguridad jurídica y desincentivaría la inversión en tecnologías como la eólica, fundamentales para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y reforzar la autonomía energética.
En el caso de España, el papel de las renovables ha sido determinante para contener los precios de la electricidad durante la reciente crisis energética vinculada a la guerra en Irán. Actualmente, las energías renovables aportan cerca del 65% del mix eléctrico, siendo la energía eólica la principal tecnología, con una contribución del 22%.
Este contexto ha permitido desacoplar el precio de la electricidad del coste del gas. Mientras el mercado eléctrico (OMIE) registró en marzo un precio medio de 41,71 €/MWh, el gas (MIBGAS) se situó en 52,62 €/MWh. Sin la influencia de las renovables, el precio de la electricidad habría superado los 100 €/MWh, como ocurre en otros países europeos.
El impacto positivo también se refleja en los consumidores: los usuarios de la tarifa PVPC pagaron en marzo un 5% menos que en 2019 y un 64% menos que en 2022, en plena crisis energética por la invasión de Ucrania.
A pesar de estos resultados, el sector recuerda que ya soporta una elevada presión fiscal, por lo que un nuevo impuesto supondría un riesgo regulatorio adicional que podría agravar el actual ritmo limitado de instalación de nueva potencia eólica, afectado además por bloqueos administrativos en algunas comunidades autónomas.
La industria insiste en que España necesita acelerar la inversión en energía eólica, considerándola una prioridad estratégica país. Esta tecnología no solo contribuye a la descarbonización, sino que también genera un ahorro anual superior a los 4.800 millones de euros, equivalente a unos 20 €/MWh en el mercado eléctrico.
Además, la eólica se posiciona como un pilar clave para la seguridad energética y la autonomía industrial europea, al contar con una cadena de valor local sólida y capacidad de fabricación en el continente, a diferencia de otras tecnologías limpias.
En un contexto geopolítico incierto, el sector subraya que impulsar la electrificación y reforzar el despliegue eólico es esencial para reducir la exposición a los precios internacionales del gas y el petróleo. Por ello, reclaman evitar medidas que introduzcan incertidumbre y apostar por un marco estable que facilite el crecimiento de las renovables.
“Cuanta más eólica, más ahorro, más seguridad energética y más industria”, concluyen desde el sector, que pide reforzar las políticas que favorezcan su desarrollo sin añadir nuevos obstáculos regulatorios.
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