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El sector del agua ha reivindicado el papel del liderazgo femenino como elemento clave para avanzar hacia un modelo más sostenible, eficiente e igualitario, en el marco de la jornada “Agua y género: situación en España”, organizada en Madrid por la Asociación Española de Agua Urbana (DAQUAS).
El encuentro ha reunido a expertas y representantes institucionales para analizar los desafíos pendientes en materia de igualdad en la gestión del agua.
Durante la jornada, se puso de manifiesto que la presencia de mujeres en el sector sigue siendo reducida, situándose en torno al 20-23% del empleo, con una participación aún menor en puestos técnicos, operativos y de liderazgo. Esta brecha, según coincidieron las ponentes, limita el potencial del sector en un momento clave, marcado por retos como el cambio climático, la escasez hídrica y la necesidad de modernizar infraestructuras.
Además, se subrayó la dimensión global del binomio agua y género, recordando que en muchas regiones del mundo las mujeres asumen hasta el 80% de la gestión del agua en los hogares, lo que impacta directamente en su acceso a la educación y al empleo. En este sentido, se defendió una gobernanza más inclusiva que incorpore el talento femenino como motor de innovación y desarrollo.
El sector también puso el foco en la necesidad de atraer talento joven y diverso, en un contexto en el que solo el 15% de los profesionales tiene menos de 35 años. La digitalización, la inteligencia artificial y la innovación tecnológica se perfilan como herramientas clave para mejorar la eficiencia en la gestión del recurso y hacer el sector más atractivo para nuevas generaciones.
Como conclusión, los participantes coincidieron en la urgencia de impulsar un “Pacto Azul” en España, que refuerce la colaboración público-privada, acelere la inversión —con un déficit estimado de 5.000 millones de euros anuales— y sitúe el agua en el centro de la agenda económica. Todo ello, con un mensaje claro: integrar el talento femenino no es solo una cuestión de igualdad, sino una condición imprescindible para garantizar el futuro del agua.
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