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El Foro de la Economía del Agua ha advertido de la necesidad urgente de avanzar en una gobernanza global más sólida, aumentar la financiación e impulsar la economía circular para hacer frente a la creciente crisis hídrica y garantizar la resiliencia climática y la justicia social.
El aviso llega en un contexto marcado por la declaración de “bancarrota hídrica” realizada por Naciones Unidas a comienzos de año, una señal de alarma que sitúa el agua en el centro de la agenda internacional.
La próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre el Agua 2026, que se celebrará en diciembre en Emiratos Árabes Unidos, será decisiva para acelerar compromisos y compartir soluciones frente a una crisis que combina escasez, contaminación y fenómenos climáticos extremos.
Desde el Foro se subraya que aún hay margen de actuación, pero que la respuesta debe ser inmediata, coordinada y ambiciosa.
En este escenario, la organización sitúa la economía circular aplicada al ciclo integral del agua como pilar fundamental de transformación. Medidas como la reutilización, la mejora de la eficiencia, la reducción de pérdidas en redes o la valorización de subproductos permiten optimizar recursos y reducir la presión sobre las fuentes naturales.
Según explica Francisco Lombardo, este cambio requiere “una gobernanza global más sólida, una financiación adecuada y una integración real entre sectores bajo el enfoque de la gestión integrada de los recursos hídricos”.
Los datos reflejan la magnitud del desafío: actualmente, 2.100 millones de personas carecen de acceso a agua potable segura y 3.400 millones no disponen de saneamiento adecuado. Además, el ciclo del agua se encuentra cada vez más desequilibrado, con sequías más intensas, inundaciones más frecuentes y un aumento de la contaminación.
A largo plazo, se estima que hasta el 31 % del PIB mundial podría estar expuesto a situaciones de alto estrés hídrico en 2050, lo que incrementa los riesgos económicos y sociales a escala global.
El Foro insiste en que la financiación es un elemento crítico. Aunque el valor de los ecosistemas acuáticos se estima en 58 billones de dólares anuales, solo entre el 2 % y el 3 % de la inversión global en agua procede del sector privado.
Por ello, considera imprescindible movilizar capital, impulsar mecanismos innovadores y fortalecer las alianzas público-privadas para avanzar en infraestructuras, tecnología y soluciones sostenibles.
Además de la inversión, la organización reclama una gobernanza internacional más ambiciosa, basada en la cooperación transfronteriza, la integración de políticas y la planificación a largo plazo.
El agua, señalan, no puede abordarse de forma fragmentada, sino como un elemento clave que conecta clima, biodiversidad, desarrollo económico y cohesión social.
En el marco del Día Mundial del Agua, el Foro de la Economía del Agua recuerda que la crisis hídrica es uno de los grandes retos estructurales del siglo XXI, pero también destaca que existen soluciones técnicas y estratégicas.
“La economía circular es una herramienta fundamental para disminuir riesgos, optimizar recursos y generar nuevas oportunidades. No habrá verdadera prosperidad sin justicia social y sin garantizar el derecho humano al agua”, concluye Lombardo.
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