Según datos del International Council on Clean Transportation, los coches eléctricos de batería alcanzaron en enero de 2026 una cuota de mercado del 19% en Europa, tres puntos más que en el mismo mes de 2025, mientras que los vehículos de combustión tradicional descendieron hasta el 31%, diez puntos menos. Este cambio refleja una transición progresiva hacia modelos de movilidad más sostenibles y descarbonizados.
Este escenario fue uno de los ejes de debate en eMobility Expo World Congress 2026, donde expertos del sector analizaron cómo Europa puede avanzar hacia una movilidad más limpia sin comprometer la competitividad industrial ni el empleo. El congreso destacó la necesidad de combinar diferentes tecnologías energéticas —baterías, hidrógeno y sistemas híbridos— junto con nuevas infraestructuras para acelerar la transición.
Desde el punto de vista energético, Rafael Mateo, consejero de Acciona Energía y CEO de Silence, apuntó a una Europa más electrificada en 2035, poniendo el foco en el papel de las ciudades. “El 70 % del consumo energético se produce en entornos urbanos, por lo que mejorar el transporte público será clave para transformar la movilidad”, explicó.
En el ámbito industrial, Benjamin Krieger, secretario general de CLEPA, subrayó que para mantener la competitividad europea será necesario reducir el precio de la electricidad y simplificar la burocracia. “La legislación debe ser más realista para alcanzar los objetivos climáticos”, señaló.
Hidrógeno y baterías: tecnologías complementarias
Uno de los mensajes clave del encuentro fue que baterías e hidrógeno no deben verse como tecnologías rivales, sino como soluciones complementarias dentro del ecosistema de movilidad sostenible. Según Daniel Fraile, Chief Policy and Market Officer de Hydrogen Europe, el hidrógeno puede desempeñar un papel estratégico, especialmente en el transporte público y en flotas que requieren alta disponibilidad.
Mientras que los autobuses eléctricos de batería destacan por su eficiencia en trayectos urbanos cortos, el hidrógeno puede resolver el reto de los tiempos de recarga, permitiendo mantener los vehículos en funcionamiento continuo mediante repostajes rápidos o sistemas de extensión de autonomía.
Una combinación energética para descarbonizar el transporte
Los expertos coinciden en que ninguna tecnología por sí sola será capaz de descarbonizar todos los sectores del transporte. En los próximos años coexistirán baterías, hidrógeno y sistemas híbridos en ámbitos como los turismos, el transporte pesado, el ferrocarril, el sector marítimo o los procesos industriales.
Desde la perspectiva empresarial, Daniel Pérez, director de Estrategia e Innovación de KM0 Energy, destacó que la electrificación facilitará la transición hacia flotas más limpias, aunque advirtió de que el principal desafío sigue siendo la capacidad de las redes de distribución eléctrica, que deberán adaptarse a la creciente demanda energética.
En el sector marítimo, Fernando Marcos, Sales Director de EVERLLENCE, señaló que la electrificación avanza mediante sistemas híbridos que combinan baterías y combustibles alternativos, mientras que Montserrat Espín, responsable de descarbonización del transporte marítimo en Bureau Veritas Marine & Offshore, destacó que las baterías ya se están integrando en buques eléctricos e híbridos, aunque el uso del hidrógeno requerirá reforzar los estándares de seguridad.
Por su parte, Xavier Giménez, profesor de Química Ambiental de la Universitat de Barcelona, recordó que la lucha contra el cambio climático exige acelerar la descarbonización de la energía. En este proceso, las baterías jugarán un papel clave, con alrededor de 15 nuevas tecnologías en desarrollo que podrían transformar el sector en los próximos años.
En conjunto, el debate en MOW 2026 pone de relieve que el futuro de la movilidad europea pasará por una estrategia energética diversa, flexible e innovadora, en la que electrificación, hidrógeno e infraestructuras inteligentes trabajen de forma conjunta para alcanzar los objetivos climáticos de las próximas décadas.