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En los últimos 60 años, el 12% del territorio peninsular y balear y el 16% de Canarias han experimentado un pronunciado cambio hacia condiciones más secas que se acentuará en el futuro.
Santiago Beguería, científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la Estación Experimental de Aula Dei y líder de la investigación, advierte del impacto directo de este fenómeno sobre la agricultura y el funcionamiento de las comunidades humanas.
El proyecto ARIDESP del Laboratorio de Climatología y Servicios Climáticos, una red que reúne a investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Zaragoza (Unizar), revela que los cambios en la aridez climática en España muestran un claro aumento de las condiciones secas en la mayor parte del país.
La investigación, financiada por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha utilizado proyecciones climáticas para analizar la evolución de la aridez en el territorio español. Los datos revelan una tendencia clara de aumento de la aridez en todas las regiones, con independencia del escenario climático o los niveles de calentamiento. En los escenarios de altas emisiones de gases de efecto invernadero, las zonas áridas y semiáridas se expanden por el sur de España, mientras que las Islas Canarias experimentan un pronunciado cambio hacia condiciones áridas e hiperáridas.
Este análisis se apoya en la evidencia observada en el periodo 1961-2020, durante el cual el 12% del territorio peninsular y balear y el 16% de Canarias experimentaron transiciones hacia categorías más áridas del Índice de Aridez, con cambios especialmente significativos desde la década de 1990 en el archipiélago canario. Aunque episodios puntuales, como un invierno especialmente húmedo, pueden transmitir la impresión de recuperación, los investigadores subrayan que la aridez climática no se define por eventos aislados, sino por el equilibrio a largo plazo entre la precipitación y la demanda evaporativa de la atmósfera. En un contexto de calentamiento global, el aumento sostenido de las temperaturas incrementa esa demanda de agua por parte de la atmósfera, favoreciendo un avance progresivo de las condiciones secas.
La aridez climática describe la escasez de precipitaciones en relación con la demanda atmosférica de agua y tiene un amplio impacto en procesos como la desertificación, influyendo en la distribución de los ecosistemas y las regiones agrícolas.
Los investigadores concluyen que, con elevada probabilidad, España se enfrentará a un aumento progresivo de la aridez, por lo que consideran imprescindible una monitorización continuada y el desarrollo de estrategias de adaptación al cambio climático.
Santiago Beguería afirma que estos cambios “no solo comprometerán la disponibilidad de agua y el desarrollo de los ecosistemas naturales, sino que tendrán efectos directos en la agricultura, la fenología y el funcionamiento de las comunidades humanas”.
Para llevar a cabo el estudio, el Laboratorio de Climatología y Servicios Climáticos ha calculado el Índice de Aridez entre 1985 y 2014 para cada escenario de emisiones y nivel de calentamiento global. El análisis se ha basado en datos del Monitor de Sequía Meteorológica de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y en los escenarios regionalizados del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC).
El equipo ha compilado la información en una base de datos en abierto y ha desarrollado un sistema de monitorización en tiempo real que permite consultar la situación actual y futura de la aridez climática en cualquier localidad, municipio o comunidad autónoma.
Además, se ha elaborado una guía divulgativa dirigida a gestores públicos y ciudadanía para facilitar la comprensión de qué es la aridez climática, cómo evoluciona en España y cuáles pueden ser sus implicaciones futuras.
La aridez climática se cuantifica mediante índices que relacionan precipitación y evapotranspiración. Uno de los más utilizados es el Índice de Aridez de la FAO (AI), que expresa la relación entre la precipitación (P) y la evapotranspiración potencial (PET): AI = P / PET.
Este indicador permite clasificar el clima de una región en distintas categorías, desde árido hasta húmedo, utilizando como referencia las normales climatológicas de 30 años definidas por la Organización Meteorológica Mundial.
Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista científica International Journal of Climatology y forman parte del proyecto “Análisis y Monitorización de la Aridez Climática en España”, financiado en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia con fondos europeos NextGenerationEU.
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