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La Bienal Climática: arte, industria y territorio celebrará su primera edición del 12 de junio al 20 de septiembre de 2026 en Avilés y distintos enclaves rurales de Asturias. Lo hará bajo el título Ensayar lo inesperado, una declaración de intenciones que propone asumir la incertidumbre como espacio de acción colectiva frente a los desafíos climáticos y sociales contemporáneos.
La directora artística, Amanda Masha Caminals, explica que el lema plantea “aceptar la incertidumbre como terreno de acción, sin resignarse a esperar la catástrofe”, y concibe el arte como una guía capaz de abrir preguntas y ofrecer orientación en escenarios sin mapas definitivos.
Durante más de tres meses, Avilés se transformará en un escenario expandido con exposiciones, encuentros, talleres, acciones performativas y proyectos de arquitectura participativa, conectando arte, industria y territorio. La programación se desplegará en 11 sedes confirmadas y diversos espacios públicos, activando tanto el entorno urbano como el rural.
Impulsada por el Ministerio de Cultura, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, el Principado de Asturias, el Ayuntamiento de Avilés y la Fundación Atelier itd, la Bienal Climática nace como la primera bienal de arte y clima diseñada en España.
Con carácter nómada y vocación bianual, el proyecto reformula el modelo tradicional de bienal para promover una producción artística sostenible y un dispositivo híbrido capaz de interpelar a públicos diversos, más allá del circuito especializado del arte contemporáneo.
La primera edición reunirá a más de cuarenta artistas y colectivos en torno a tres ejes:
Estación Meteo, centrado en nuevas formas de observar y comunicar lo atmosférico, en diálogo con la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
Industrias Presentes, que reflexiona sobre el legado industrial y los imaginarios de transición energética en un territorio marcado por su historia minera y productiva.
Duelos y Júbilos, dedicado a la dimensión afectiva de las transiciones: lo que se pierde, lo que duele y también lo que se celebra y se imagina colectivamente.
Además, la bienal impulsará el programa de producción ACTS (arte, ciencia, tecnología y sociedad), residencias artísticas, procesos de mediación cultural y la incorporación de obras a la Colección Estatal de Arte y Clima.
Ensayar lo inesperado se plantea como un ejercicio de “andar en constelación”: no propone un relato único sobre la crisis climática, sino un campo de relaciones donde arte, territorio y comunidad se entrelazan. La bienal busca así generar espacios de encuentro, escucha y experimentación capaces de acompañar procesos de transición ecológica justos.
Con Avilés como primera sede —ciudad símbolo de reconversión industrial y resiliencia urbana—, la Bienal Climática aspira a consolidarse como un espacio de referencia para repensar, desde la cultura, las transformaciones ambientales y sociales del presente.
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