El informe sitúa la tasa de circularidad de la economía española en el 8,5%, lo que implica que menos de una décima parte de los materiales utilizados regresan al sistema productivo tras su uso. A ello se suma una alta dependencia de materiales importados (39,8%), el estancamiento del reciclaje de residuos municipales, que se mantiene en el 41%, y el reducido peso de las actividades circulares, que apenas representan el 1,6% del valor añadido bruto.
Junto a estas limitaciones estructurales, el estudio identifica señales positivas en distintos ámbitos. Más del 50% de la electricidad generada en España procede ya de fuentes renovables y las emisiones de gases de efecto invernadero han disminuido un 12,6% respecto a 1990, al tiempo que crece de forma sostenida la ecoinnovación y la transparencia climática empresarial.
Desde la Fundación Fórum Ambiental subrayan que la economía circular no es solo una cuestión ambiental, sino un elemento clave para la competitividad, la resiliencia económica y la reducción de vulnerabilidades en un contexto marcado por la presión sobre los recursos y la transición energética.
El director de la Fundación, Leandro Barquín, destaca que disponer de datos claros y comparables resulta esencial para orientar políticas públicas y decisiones empresariales. En este sentido, señala que el reto actual no es únicamente medir, sino acelerar el cambio de modelo a partir de la evidencia disponible.
El Informe anual 2025 del Observatorio de la Economía Circular se presenta como una herramienta de referencia para administraciones, empresas, investigadores y medios de comunicación. El documento integra la información de los seis boletines sectoriales publicados a lo largo del año, con el objetivo de ordenar datos, identificar tendencias y aportar contexto a los principales indicadores del modelo productivo.