13 de marzo, 2019 Actualidad Industriambiente comentarios Bookmark and Share
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El proyecto LIBERA, de SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, ha presentado una campaña sobre uno de los residuos abandonados más encontrados en las acciones de limpieza que se desarrollan desde el proyecto, el plástico. Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife y Óscar Martín, consejero delegado de Ecoembes, han presentado la campaña No abandones más plásticos, que además de concienciar, contempla una recopilación científica sobre El impacto del abandono de plástico en la naturaleza a nivel mundial.

La campaña tiene como objetivo llamar la atención de todos los ciudadanos sobre el impacto que tienen los plásticos abandonados en el medio ambiente y las posibles consecuencias que pueden tener en la salud. Con el mensaje “Los plásticos que abandonas pueden acabar en cualquier lugar de la naturaleza. Por ejemplo, en tu cuerpo” y la imagen gráfica, las piezas pretenden asemejar el cuerpo humano a la naturaleza, y así mostrar que, igual que se cuida el cuerpo humano, se debe cuidar la naturaleza porque formamos parte de ella. Para acompañar a la campaña se ofrece más contenido de sensibilización en www.proyectolibera.org/dondeacabalabasuraleza

Según un estudio, el 79% de todos los plásticos creados desde sus orígenes, hace 150 años, está en vertederos o se encuentran abandonados en la naturaleza de todo el mundo.

“Estamos ante un grave problema ambiental del que todos somos responsables. La producción de plástico aumenta con unas cifras escalofriantes: se producen anualmente 407 millones de toneladas a nivel mundial”, ha apuntado Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife. “Y sabemos que la mayoría acaba en vertederos o en entornos naturales de todo el mundo, suponiendo una importante amenaza para la conservación de nuestra biodiversidad, llegando incluso a entrar en la cadena alimenticia, afectando a nuestra propia salud. Pero esto es la consecuencia, debemos fijarnos en el origen del problema”.

“Debemos fomentar desde todos los ámbitos otro modelo de economía, pensar en la economía circular como única garantía de futuro. Como ya dijimos en la presentación de este proyecto: debemos cambiar la mentalidad y pasar del “no lo cojas, es basura” a “no lo tires, es un recurso”,  ha añadido Ruiz.

En palabras de Óscar Martín, consejero delegado de Ecoembes: “Estamos ante un problema que tiene solución. Sumando fuerzas y trabajando en la concienciación de todos, podemos llegar a un futuro sin basuraleza. La sociedad necesita generar conciencia sobre el problema del abandono de residuos en la naturaleza. En primer lugar es importante fomentar un consumo responsable; es el ciudadano la que puede elegir qué, dónde y cómo comprar e incluir criterios ambientales en esa decisión. Debemos plantearnos nuestro modelo de consumo y virar al modelo de economía circular. Por último, es fundamental que los residuos generados no se abandonen sino que se depositen en el contenedor o papelera correspondiente para, si cabe, su posterior reciclaje”.

Impacto en la naturaleza
El terreno donde la comunidad científica internacional ha avanzado más es el del impacto de los plásticos en los mares y océanos, sobre todo en relación a la vida silvestre. Los primeros casos documentados de ingestión de plástico datan de 1966, cuando se encontraron 74 pollos de albatros de Laysan  en un atolón del Pacífico. De entre los últimos datos obtenidos, destacan los de los investigadores de CSIRO (Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisatio) de Australia y del Imperial College de Londres, que han encontrado que la mayoría de las especies de aves marinas contienen plástico en sus intestinos y se estima que en 2050, el 99% de las aves marinas tendrán plástico en su aparato digestivo por ingesta directa.

La recopilación científica sobre El impacto del abandono de plástico en la naturaleza a nivel mundial presentada hoy también recoge un estudio llevado a cabo por el Instituto de Ciencias Marinas de Virginia que demostró que grillos de la especie Acheta domesticus y otros insectos terrestres pueden ingerir plásticos desechados en la naturaleza y con ello acumular polibromodifenil éteres (PBDE), unos compuestos químicos medioambientalmente persistentes que se usan como aditivos en los plásticos y que se consideran tóxicos [30]. Según otro estudio realizado en Estados Unidos, los seres humanos también estamos expuestos a los PBDE, principalmente a través del polvo y nuestra dieta.

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