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La infraestructura supondrá una inversión de 60 millones de euros y permitirá reutilizar más del 80% del agua empleada en la futura explotación minera.
Minera Los Frailes, filial de Grupo México y titular de los derechos mineros de Aznalcóllar, ha formalizado la adjudicación definitiva a Aqualia Industrial de la construcción de una planta de tratamiento de agua para su futuro proyecto minero. La actuación, que requiere una inversión de 60 millones de euros, marca el inicio de la construcción de las infraestructuras necesarias para la apertura de la nueva mina.
Minera Los Frailes seleccionó a Aqualia Industrial hace dos años, tras un proceso competitivo, para desarrollar una instalación de última generación destinada a cumplir los objetivos ambientales de la explotación.
Tras obtener la Autorización Ambiental Unificada (AAU) y completar los trámites preliminares, incluida la obtención del permiso de construcción del Ayuntamiento de Aznalcóllar, la compañía podrá iniciar los trabajos. La planta tendrá un plazo de ejecución de 20 meses y priorizará el uso de equipos de fabricación local y la participación de subcontratistas andaluces.
La instalación empleará un proceso fisicoquímico de varias etapas que combinará la neutralización y el afino final (polishing) para adaptar el tratamiento a las características de cada corriente de agua. Según la compañía, más del 80% del agua utilizada en la operación se reutilizará en el propio proceso después de su tratamiento.
Esta infraestructura constituye uno de los elementos clave para la gestión hídrica del proyecto, que busca ofrecer una solución a los problemas ambientales que afectan a la zona desde hace décadas.
El desarrollo de la futura mina contempla una primera fase inversora de 450 millones de euros por parte de Grupo México. De esta cantidad, 350 millones se destinarán a dos grandes paquetes de contratación industrial: la planta de tratamiento de mineral y las labores subterráneas.
Minera Los Frailes está ejecutando, además, una inversión de 5,5 millones de euros en investigación geológica y geotécnica. Estos trabajos permitirán ampliar el conocimiento de los recursos minerales del yacimiento, estudiar una posible ampliación de la vida útil del proyecto y profundizar en las condiciones necesarias para una explotación eficiente y segura.
La compañía prevé adjudicar próximamente el contrato de ingeniería de la planta de tratamiento de mineral, otra de las principales actuaciones contempladas en esta primera fase.
La explotación se desarrollará mediante minería subterránea e incorporará tecnologías orientadas a mejorar la seguridad y la eficiencia de las operaciones. Entre ellas figuran los sistemas no tripulados y el transporte mediante cintas, soluciones que permitirán reducir la exposición de los trabajadores a determinadas operaciones y optimizar el movimiento del mineral.
Durante los próximos tres años, la previsión es superar los 1.000 profesionales vinculados al proyecto, en paralelo al desarrollo de sus principales infraestructuras.
De cara a 2029, coincidiendo con el inicio de la actividad minera, se estima la creación de cerca de 2.000 empleos: aproximadamente 1.200 directos e indirectos y otros 800 inducidos por la actividad económica generada en la región. Durante la fase de construcción también se prevé superar los 1.000 empleos vinculados al desarrollo del proyecto, muchos de ellos asociados a perfiles técnicos y de alta cualificación.
La sostenibilidad constituye otro de los ejes de la iniciativa. Cerca del 20% de la inversión total se destinará a actuaciones medioambientales, centradas en la protección de los recursos hídricos, la conservación del entorno y la rehabilitación de los antiguos pasivos mineros.
En materia de gestión de residuos, el proyecto no contempla la construcción de presas ni balsas de lodos. En su lugar, los residuos del proceso minero se transformarán en pasta cementada para rellenar los huecos mineros, con el objetivo de reducir la necesidad de instalaciones permanentes de almacenamiento.
Paralelamente, Minera Los Frailes desarrolla un programa de rehabilitación de los antiguos pasivos mineros, que incluye actuaciones sobre las escombreras y los suelos afectados por la actividad histórica. Para ello, se aplicarán soluciones de restauración basadas en el diseño geomorfológico y el aprovechamiento de subproductos, incorporando criterios de economía circular.
El proyecto contará asimismo con un sistema específico de seguimiento ambiental, con controles sobre el agua y el medio receptor para vigilar el cumplimiento de los estándares ambientales durante la operación.
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